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Manucodia ater | Negra

El Ave del paraíso negra responde al nombre científico de Manucodia Ater. Pertenece, a la familia de aves Paradisaeidae. Fue descubierta por René-Primere Lesson. Su famoso nombre, se debe al intenso color negro que recubre el plumaje de los machos. Para encontrarla, debemos viajar hasta Nueva Guinea.

Descripción y características

La envergadura máxima que puede alcanzar un Ave del Paraíso es de 42 cm de largo. Su plumaje puede variar, más allá de predominar el negro, tiene plumas azules, verdes y negro-violetas brillantes. Las plumas más extensas son las del cuello y pecho. Posee un pico negro y un iris de color rojo intenso.

Tanto el macho como la hembra, son bastante similares, pero el negro es más intenso en los machos. Cabe destacar que la hembra es más pequeña. Por su apariencia puede confundírsele con sus parientes de la zona: Ave del Paraíso Metálica y Ave del Paraíso de la Jobi.

Hay subespecies de Ave del Paraíso Negra: Manucodia Ater Alter, Manucodia Ater Atra y Manucodia Ater Subalter. Aunque las diferencias son mínimas, cada una de estas especies, corresponde a unas características diferentes.

Todas se pueden hallar en Nueva Guinea. Sin embargo, los científicos catalogan a esta especie según su plumaje. Esto las divide en dos grupos: Aves del Paraíso Negra de plumas negras y súper negras.

Ubicación y alimentación

Esta especie sólo se puede hallar en algunas islas vecinas de Nueva Guinea. Fue descubierta en 1830 y desde entonces, nunca ha sido amenazada por peligro de extinción. Se considera un ave próspera y se pueden hallar muchos especímenes en la zona que habita.

Debido al plumaje, en ocasiones suele cazar de noche los insectos que come. Pese a ello, su principal dieta consiste en frutos, hijos y algunos artrópodos. Es frecuente verla cerca de las ciudades en algunas ocasiones.

Comportamiento de la especie

Las Ave del Paraíso Negra, tienden a llevar una vida solitaria. El único momento en que convive con los de su especie, es en la época de apareamiento. Son bastante hiperactivos y se les ha visto haciendo algunas acrobacias cuando se encuentran solos.

Esto ha hecho que se crea que lo hacen por diversión, debido a que se conoce el ritual de apareamiento. Los científicos no comprenden este extraño comportamiento de estas aves cuando se encuentran solas. Algunos han teorizado que es para liberar el estrés que pueden desarrollar. Muchos no concuerdan.

Época de reproducción

El baile de apareamiento varía según la especie de Ave Del Paraíso Negra. Sin embargo, todas muestran sus colores brillantes e intensos para seducir a la hembra. Poseen elaborados rituales que, con su plumaje, resultan todo un espectáculo. En la época de apareamiento, los machos invierten muchas horas en estos bailes.

Pueden estar bailando una gran cantidad de tiempo antes de desistir con la hembra. Si la hembra responde y se aparean, el macho huye casi de inmediato. Intentará buscar más hembras con las cuales procrear antes del fin de la temporada de apareamiento.

La hembra es la que se encarga del cuidado de los huevos y pone de dos a tres. Son pequeños y de un color naranja pardo. Sólo se alejará de ellos para buscar comida. El cascarón se rompe luego de los 20 días de incubación.

El exótico plumaje negro

Todas las especies de Aves de Paraíso Negra, poseen un plumaje negro. Sin embargo, algunas evolucionaron y desarrollaron un plumaje de color más intenso. Estas aves se conocen por su plumaje “Súper negro” y llamó la atención de los investigadores y naturalistas.

Cinco especies de estas aves evolucionaron con unas características diferentes. En su plumaje tienen microestrucuturas capaces de absorber hasta el 99.95% de la luz solar. Esto es lo que les permite hacer ver a sus plumas con un negro más intenso que el resto.

La selección natural se ha encargado de hacer más proclive esta evolución. Los machos con plumas más negras, se reproducen más. El plumaje resulta más atractivo para las hembras, que quedan encandiladas por la brillantez de los machos.

En ocasiones, es tan intenso en color de sus plumas, que, al hacer el baile, no se diferencia rostro y alas. Esta nueva característica, descubierta en a finales del año 2018, ha sorprendido a todos los naturalistas. Se cree que irán en aumento estas especies. Dentro de algunos años, podrían ser más comunes de lo habitual.